Alexander Pushkin (1799-1837)"No rendir cuentas a nadie; ser vasallo y señor de sí mismo" recuerda Nabokov a sus alumnos citando al gran poeta ruso cuyo amor a la libertad e independencia del creador admiraba.De él tradujo al inglés Eugenio Oneguin y dedicó un profundo y brillante estudio a su obra.
Habla memoria (1966), es la autobiografía del escritor ruso Vladimir Nabokov y comienza así:
"Esta obra es un montaje sistemático de recuerdos personales que se extienden geográficamente desde San Petersburgo hasta St. Nazaire, y que abarcan treinta y siete años, de agosto de de 1903 a mayo de 1940, con unas pocas incursiones hacia el espacio-tiempo posterior."

En 1919, tras la Revolución bolchevique, Nabokov (1899-1977) hijo de una aristocrática e ilustrada familia de San Petersburgo, abandonó con los suyos Rusia.En Inglaterra continuó sus estudios en el Trinity College,donde se centró en la literatura europea y rusa y se graduó en Cambridge en 1922 con excelentes calificaciones.El espacio-tiempo posterior a que se refiere en la autobiografía comienza en 1940 con su exilio a Estados Unidos,y continúa en Suiza a donde se traslada en 1959 (gracias a la independencia económica que le proporcionó el éxito de Lolita ) donde continuará escribiendo y vivirá hasta su muerte, en 1977 en Montreux.En esos años publica Pálido fuego y Ada o el ardor ,dos de sus novelas más destacadas aunque no produjeran el escándalo, ni los réditos de Lolita.
Los primeros años en Estados Unidos subsistió colaborando en revistas como en The New Yorker que le proporcionó el crítico y escritor Edmund Wilson,y enseñando literatura y creación literaria en las universidades de Stanford, Wellesley, Cornell y Harvard.Sobre estas clases en una entrevista para The Paris Review , en los años sesenta,a la pregunta de Herbert Gold de si aprendió algo valioso de sus alumnos de Cornell, Nabokov responde:
Posteriormente a su muerte esas clases se editaron como libros. En Curso de Literatura Rusa,publicado en España en 2009 por Zeta Bolsillo, se encuentran reflexiones interesantes, agudas, personales y muy duras a veces sobre escritores consagrados; habla a sus alumnos de libertad, de creación,de la censura férrea en los países comunistas...pero sobre todo de literatura,de forma tan inteligente y cautivadora, que no se puede dejar de envidiar a quienes asistieron a sus clases. También les cuenta cómo los lectores de talento se resisten a ser manipulados y así colaboran con los buenos escritores,y para ello les explica qué es un lector de talento:(...) Cada clase que dictaba había sido cuidadosa, amorosamente preparada y escrita(...)Mi mayor recompensa proviene de los ex alumnos que diez o quince años después me escriben para decirme que ahora comprenden qué pretendía de ellos cuando les enseñaba a visuaizar el peinado mal traducido de Emma Bovary o la distribución de las habitaciones de los Samsa o de los dos homosexuales de Ana Karenina. No sé si aprendía algo enseñando, pero sé que amasé una cantidad incalculable de información estimulante al analizar para mis alumnos una docena de novelas.
"...así como la familia universal de los escritores de talento trasciende las barreras nacionales, así también es el lector de talento una figura universal, no sometida a leyes espaciales ni temporales. Es él, el buen lector, el lector excelente , el que una y otra vez ha salvado al artista de su destrucción a manos de emperadores, dictadores, sacerdotes, puritanos, filisteos, moralistas políticos, policías, administradores de Correos y mojigatos.
Permítaseme describir a ese lector admirable. No pertenece a una nación ni a una clase concretas. No hay director de conciencia ni club del libro que mande en su alma. Su actitud ante una obra narrativa no se rige por esas emociones juveniles que llevan al lector mediocre a identificarse con con tal o cual personaje y "saltarse las descripciones". El buen lector, el lector admirable, no se identifica ni con el chico ni con la chica del libro, sino con la mente que ideó y compuso ese libro.
El lector admirable no acude a una novela rusa en busca de información sobre Rusia, porque sabe que la Rusia de Tolstoi o de Chéjov no es la Rusia promediada de la Historia, sino un mundo concreto, imaginado y creado por el genio personal. Al lector admirable no le preocupan las ideas generales: lo que le interesa es la visión particular.
Le gusta la novela, pero no porque le ayude a vivir integrado en el grupo (por emplear un diábolico cliché de la escuela progresista); le gusta porque absorbe y entiende todos los detalles del texto, porque goza con lo que el autor deseó que fuese gozado, porque todo él se ilumina interiormente y vibra con las imaginerías mágicas del falsificador, el forjador de fantasías, el mago, el artista. A decir verdad, de todos los personajes que crea un gran artista, los mejores son sus lectores."
[Al finalizar este vídeo entre los vídeos secundarios relacionados que aparecen en la parte inferior se puede oír a James Joyce leyendo Finnegans Wake, durante ocho minutos.]
En el programa Apostrophes del 30 de marzo de 1975 con un jovencísimo Bernard Pivot ( v.o, francés, subtítulos en ruso)


























