" Una civilización literaria no se construye a base de lecturas, sino de relecturas; quizá hasta una civilización a secas.[...]Releer es esa alianza discorde, reencontrar, reconocer y descubrir a la vez; encontrar lo que la lectura anterior o incluso alguna otra lectura no nos había revelado. El libro releído nos ofrece algo que ninguna lectura, por precisa que sea, podía darnos"./Giorgio Manganelli, 1990

lunes, 30 de junio de 2008

EL NUEVO MUSEO DE MANHATTAN




En el 235 de Bowery Street,una zona degradada pero en plena recuperación del bajo Manhattan, se acaba de inaugurar la nueva sede del New Museum of Contemporary Art, realizado por los arquitectos japoneses, Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa.

El edificio está construido con siete "cajas" superpuestas de forma descentrada, de distintas dimensiones y alturas con lo que resulta una construcción dinámica por la forma y luminosa tanto por el revestimiento utilizado como por la estudiada distribución de las entradas de luz.





















Exteriormente semeja una escultura abstracta de agudas aristas y netos volúmenes en cuidado equilibrio, por su cualidad de objeto tridimensional es el espacio, pero sus calidades arquitectónicas, espaciales, brillan en el interior donde las salas están al servicio de la concentración del espectador en un museo cuyo objetivo es ser un recipiente para las formas, los soportes y las ideas en ebullición que prefiguran el arte más contemporáneo.

Los arquitectos se han limitado, de partida, los elementos constructivos al máximo para lograr la mayor intensidad expresiva de los mismos, reduciéndo su búsqueda a la singularidad del espacio, la armonía de proporciones y volúmenes y a la calidad de la luz.

El New Museum, fue fundado en 1977 en el West Village por la comisaria Marcia Tucker* con el objeto de promover el arte casi en proceso de élaboración. Ahora abre su nueva sede para en ella seguir siendo un lugar de experimentación contínua , donde tengan cabida las últimas ideas y las obras expuestas hagan cuestionarse una y otra vez la pregunta revitalizadora desde Duchamp , de qué es arte y perpetúen la actitud provocadora "antiarte" del cada vez más imprescindible y vivo Duchamp . Y esa eterna cuestión funcione como un acicate para mantener vivo tanto el arte como el museo, en sentido general, que en esta sociedad del espectáculo corre el peligro de convertirse en un parque temático más.


En Nueva York la oferta de museos es importante. Sin olvidar el fantástico en el sentido pleno de la palabra a pesar de que sus objetos pertenecen a las ciencias naturales, como los dinosaurios, lleno de imaginación y sentido de la aventura,el American Museum of Natural History, los museos dedicados al arte tiene una calidad que va a la par con la cantidad.

El Metropolitam, el Guggenheim, el Whitney, el MoMA, y alguna fundación donde la concentración de belleza y calidad son de gran intensidad como la, menos visitada, Frick Collection,forman un conjunto inolvidable.

Las colecciones del Metropolitan lo abarcan todo. Desde muestras de arquitectura egipcia a una colección de arte griego innumerable, hasta el Retrato de Gertrude Stein de Picasso, por citar algo o la colección de armaduras medievales y modernas que el más soñador caballero adolescente pudiera soñar; el Whitney, cuya sede la construyó es obra del arquitecto de la Bauhaus Marcel Breuer, pero que también necesita expandirse y ya cuenta con un proyecto de Renzo Piano, es el museo de la pintura americana por excelencia. Desde Hooper traza un arco que abarca todo y finaliza hoy con la artista más vanguardista y veterana del mundo Louise Bourgeois, de origen francés pero cuya obra más significativa se ha desarrollado en Nueva York.


¿Qué diferencia hay entre el MoMA y el New Museum? El Museo de Arte Moderno alberga la historia de la modernidad desde el siglo XIX,mientras el New Museum, acoge el arte actual el más inmediato, incluso el que se cuestiona (¿pero ésto es arte?) y todavía no ha "entrado" en el museo.Pero desde el MoMA Las señoritas de Aviñón, a pesar de tener ya (1907) más de cien años, siguen provocando como si pertenecieran al New Museum.






PD,  5 nov 2013
En el tiempo transcurrido desde el post se ha podido leer la recomendable  autobiografía de Marcia Tucker: 40 años en el arte neoyorquino,  editada  por Turner, 2009, en la que cuenta la aventura que supuso  crear un laboratorio para  las nuevas tendencias artísticas en los años setenta. Fue el inicio del del New Museum cuyo luminoso edificio la autora no pudo conocer terminado.

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