" Una civilización literaria no se construye a base de lecturas, sino de relecturas; quizá hasta una civilización a secas.[...]Releer es esa alianza discorde, reencontrar, reconocer y descubrir a la vez; encontrar lo que la lectura anterior o incluso alguna otra lectura no nos había revelado. El libro releído nos ofrece algo que ninguna lectura, por precisa que sea, podía darnos"./Giorgio Manganelli, 1990

viernes, 3 de abril de 2009

ANTÓN CHÉJOV & MARC CHAGALL / una historia pequeña...

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LAS IMÁGENES DE MARC CHAGALL BORDEAN DE  MELÁNCOLICO HUMOR LA HISTORIA DE VANKA QUE ESCRIBE  CHÉJOV CON UNA  FUERZA NARRATIVA Y DESCRIPTIVA INOLVIDABLES; COMO ESA  Vía Láctea que se dibuja con tanta claridad como si la hubieran limpiado con motivo de las fiestas y la hubieran frotado con nieve...Es 1886 y Chejonte ya es Chéjov






VANKA


Vanka Zhúkov, un muchacho de nueve años que tres meses antes había entrado como aprendiz en el taller del zapatero Aliajin no se fue a la cama en Nochebuena. Esperó a que el patrón y sus ayudantes acudieran a los maitines, y una vez solo cogió del armario del patrón un frasquito con tinta, una pluma con la punta cubierta de herrumbre y ,tras desplegar ante sí una arrugada hoja de papel, se puso a escribir. 
Antes de trazar la primera letra, dirigió varias miradas temerosas a la puerta y las ventanas, contempló de reojo el oscuro icono a cuyos lados se extendían estantes con hormas y dejó escapar un suspiro entrecortado. Se había arrodillado ante un banco sobre el que previamente había dispuesto el papel.


"Querido abuelo Konstantin Makárich! -escribió-. Voy a escribirte una carta. Te felicito la Navidad y te deseo todos los bienes de Dios. No tengo ni padre ni madre, sólo me quedas tú."


Vanka dirigió la mirada sobre la oscura ventana, en la que parpadeaba el reflejo de la vela, y se imaginó vivamente la figura de su abuelo Konstantin Makárich, que trabajaba como vigilante nocturno para los señores Zhivarev.Era un viejo de sesenta y cinco años, pequeñó y enjuto, pero extraordinariamente ágil y vivaracho, con cara siempre sonriente y mirada de borracho. De día dormía en la cocina de servicio o bromeaba con las cocineras y de noche, envuelto en una amplia zamarra, recorría la propiedad y daba golpes con su chuzo.Tras él, con la cabeza gacha, iban la vieja perra Kashtanka y el perro Anguila, que debía ese nombre a su color negro y a su cuerpo largo como el de una comadreja. Ese Anguila era sumamente respetuoso y zalamero, y miraba con idéntica ternura tanto a propios como a extraños, aunque no inspiraba demasiada confianza.Bajo su actitud respetuosa y su humildad se escondía la mayor de las perfidias. Nadie mejor que él sabía acercarse con cautela y morder la pierna a alguien, entrar en la despensa o robarle una gallina a un mujik. Había sido golpeado varias veces en las patas traseras, en un par de ocasiones estuvo a punto de ser ahorcado y todas las semanas recibía una paliza de muerte, pero siempre se recuperaba.



Ahora, seguramente, el abuelo está junto al portón, mirando con los ojos entornados las ventanas de la iglesia de la aldea, de un rojo brillante, y taconea con sus botas de fieltro, mientras bromea con la servidumbre. Lleva el chuzo colgado del cinturón. A causa del frío, encoge los hombros y agita las manos, y, dejando escapar una risita de viejo, pellizca ya a la doncella ya a la cocinera.
-¿Un poco de rapé? -dice alargando a las criadas su tabaquera.
Ellas aspiran y estornudan. Del abuelo se apodera un júbilo indescriptible, estalla en una sonora carcajada y grita:
-¡Arráncalo que está pegado!
Luego le dan a oler a los perros. Kashtanka estornuda, mueve el hocico y,ofendida, se aparta a un lado. Anguila, como es tan respetuoso, no estornuda y se limita a mover la cola.El tiempo es excelente. Corre un aire suave, transparente y fresco. La noche es oscura, pero se ve toda la aldea con sus tejados blancos y los regueros de humo que se escapan de las chimeneas, los árboles plateados por la escarcha, las montoneras de nieve.Todo el cielo está sembrado de estrellas que parpadean alegremente y la Vía Láctea se dibuja con tanta claridad como si la hubieran limpiado con motivo de las fiestas y la hubieran frotado con nieve...
Vanka suspiró, mojó la pluma y siguió escribiendo:


"Ayer recibí una paliza. El dueño me arrastró por los pelos hasta el patio y me azotó con el tirapiés porque me quedé dormido sin querer mientras acunaba a su hijo.


Hace una semana la dueña me ordenó limpiar un arenque, yo empecé por la cola y ella cogió el arenque y me dio con él en los morros. Los ayudantes se ríen de mí, me mandan a la taberna por vodka y me obligan a robar los pepinos del patrón, y éste luego me golpea con lo primero que encuentra.Y casi no me dan de comer. Por la mañana recibo un trozo de pan, a mediodía papilla de avena y por la noche otra vez pan, mientras los patrones toman té y sopa de col. Me obligan a dormir en el zaguán y cuando su hijo llora no puedo pegar ojo porque tengo que acunarle. Querido abuelo, por el amor de Dios, llévame contigo a casa, a la aldea, ya no puedo más...Me inclino a tus pies y rogaré por tí eternamente, llévame de aquí o me moriré."

Vanka torció la boca, se secó los ojos con su puño negro y sollozó.

"Te picaré el tabaco -continuó-, rezaré a Dios por ti y si hago algo mal, azótame todo lo que quieras.Si piensas que no puedo ocuparme de ninguna tarea, le pediré al mayordomo que me tome como limpiabotas iré de zagal en lugar de Fedka. Abuelo querido, ya no puedo más, esto es sencillamente la muerte. Quisiera irme andando a la aldea, pero no tengo botas y me da miedo el frío. Cuando me haga mayor te alimentaré y no permitiré que nadie te ofenda, y cuando mueras rezaré por la paz de tu alma, igual que rezo ahora por mi madre Pelagueia.


"Moscú es una ciudad muy grande. Todas las casas son de señores y hay muchos caballos, pero no hay ovejas y los perros no son malos. Los niños no llevan estrellas y en el coro no dejan entrar a nadie. Una vez vi una tienda en la que vendían anzuelos y sedales para toda clase de peces, todo de muy buena calidad; hasta había un anzuelo que podía incluso con un siluro de quince kilos. También he visto tiendas en las que hay escopetas de todas clases, parecidas a las del señor; deben costar unos cien rublos cada una...Y en las carnicerías hay urogallos, ortegas y liebres, pero los vendedores no te dicen donde los cazan.
"Querido abuelo, cuando los señores pongan el abeto con las golosinas, coge una nuez dorada para mí y guárdala en el cofre verde. Pídesela a la señorita Olga Ignátievna, dile que es para Vanka".

Vanka suspiró convulsivamente y de nuevo fijó la vista en la ventana. Recordó que era el abuelo el encargado de ir al bosque por el abeto de los señores, y que siempre le llevaba con él ¡Qué época más feliz! El abuelo se aclara la garganta, el hielo cruje y Vanka, imitando esos ruidos, carraspea. Antes de cortar el abeto, el abuelo enciende su pipa, pasa un buen rato oliendo el tabaco, se ríe del aterido Vania...Los jóvenes abetos, cubiertos de escarcha, se alzan expectantes, sin saber cuál de ellos va a morir. De pronto, una veloz liebre pasa volando por los montículos de nieve...El abuelo no puede dejar de gritar:
-¡Cógela, cógela...cógela! ¡Demonio de bicho!

El abuelo llevaba el abeto talado a la casa señorial y allí empezaban a adornarlo...La que más se ocupaba de esa tarea era la señorita Olga Ignátievna, la favorita de Vanka. Cuando aún vivía su madre Pelagueia, que trabajaba como doncella en casa del señor, Olga Ignatievna le daba dulces a Vanka y, como no tenia nada que hacer, le había enseñado a leer, a escribir, a contar hasta cien e incluso a bailar la cuadrilla. Cuando Pelagueia murió, llevaron al huérfano Vanka a la cocina de servicio, junto a su abuelo, y de allí pasó a Moscú, a casa del zapatero Aliajin...

"Ven, querido abuelo -continuó Vanka-, te lo pido por el amor de Dios, llévame de aquí. Ten piedad de mí, un pobre huérfano. Todos me pegan, tengo un hambre horrible, mi tristeza es tan grande que no se puede contar y me paso todo el tiempo llorando. Hace unos días el patrón me golpeó la cabeza con una horma, me dio tan fuerte que me caí al suelo y me costó mucho levantarme. Mi vida es muy triste, peor que la de un perro...Saluda también a Alena, al tuerto Yegorka y al cochero, y no le des a nadie mi acordeón. Un saludo de tu nieto Ivan Zhúkov. Querido abuelo, no dejes de venir."

Vanka dobló en cuatro partes la hoja escrita y la metíó en un sobre que había comprado la víspera por un kopek. Tras reflexionr un rato, mojó la pluma y escribió la siguiente dirección:



Para el abuelo, que está en la aldea.



Luego se rascó la cabeza, se quedó unos instantes pensando y finalmente añadió: "Para Konstantin Makárich". Satisfecho de que no le hubieran molestado mientras escribía, se caló la gorra y, sin ponerse la zamarra, en mangas de camisa, salió corriendo a la calle...
Los dependientes de la carnicería, a los que había preguntado la víspera, le habían dicho que las cartas había que depositarlas en los buzones de correos, desde donde cocheros borrachos las distribuían por toda la tierra en coches de postas con tintineantes campanillas. Vanka corrió hasta el primer buzón e introdujo la valiosa carta por la ranura...
Al cabo de una hora, mecido por dulces esperanzas, dormía profundamente...Soñó con una estufa. Sobre ella estaba sentado el abuelo, descalzo, con las piernas colgando, leyendo la carta a las cocineras...Anguila daba vueltas junto a la estufa, moviendo el rabo...

1886






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lunes, 23 de marzo de 2009

GORAN BREGOVIC / Ideas & Música

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"ES POSIBLE VOLVER A EMPEZAR UNA VIDA, PERO NO UNA BIBLIOTECA."

"¿COPIAR? ESO ES CULTURA. ROBAR Y DEJAR COSAS PARA QUE OTROS ROBEN"

Ramón Lobo firma en El País un reportaje-entrevista con este músico cuyo pensamiento sorprende y sacude.Hijo de croata y serbia y casado con una musulmana,Goran Bregovic, que el día 22 de marzo cumple 59 años, se confiesa yugoslavo a pesar de que Yugoslavia ya no existe y lo justifica:


"Si tu país desaparece, descubres que no era algo político ni geográfico, sino emocional. No me siento representante de una nación o un Estado. Sólo represento ese territorio emocional que no tiene nada que ver con la política."

En su último disco[Alkohol] hay una frase muy popular en los Balcanes, dice:"Quien no se vuelve loco no es normal".

"Creo que conozco a casi todos los criminales de guerra. Conozco a Radovan Karadzic, que antes de la guerra era poeta. Algunos de mis profesores de la Facultad de Filosofía están en La Haya. Eran políticos pequeños que creyeron interpretar personajes históricos. Los seres humanos están condicionados. Si les dejas la oportunidad de convertirse en animales se convertirán en animales. La cultura no nos protege".


"A los artistas occidentales les gusta decir grandes cosas, como que la música puede cambiar el mundo. Vengo de un país comunista y sé dónde está el poder. Aunque trabajo con la misma temperatura que los artistas occidentales, sé que hay una largo camino hasta ser iluminado. Las luces pequeñas ayudan pero en el fondo no cambian nada."

"Copio como todos. No soy Dios; es trabajo de Dios crear. Me llaman compositor porque compongo lo que ya existe. Así ha sido siempre, desde Stravinski, Gershwing, Bono, Lennon...Se trata de un viejo método: tomas algo de tu tradición, robas y dejas atrás cosas para que otros con talento roben también. La cultura es eso una transformación continua."

[ La música]:
"Está antes que la palabra, la religión y la política. Siempre cantarás alguna melodía de tus enemigos y siempre escuchas algunas de tus canciones en labios de tus enemigos. Es algo normal. Durante cuatro o cinco siglos fuimos una frontera entre católicos, ortodoxos y musulmanes. Vengo de un sitio donde todo era ya Frankenstein. Cualquier cosa que intentes lleva un Frankenstein dentro. No puedes evitarlo.Si naces en un sitio así sabes que tienes que estar preparado para recibir muchas malas noticias en tu vida."

"La guerra no es sólo matar gente, quemar casas, la guerra mata una infraestructura cultural, edificada por los hombres con gran dificultad durante mucho tiempo."

GORAN BREVORIC con su Banda de Bodas y Funerales. Alkohol, su último disco







El artículo completo, El País, 16 marzo 2009. GORAN BREGOVIC:
 "Es posible rehacer una vida pero no una biblioteca"


Hoy 23 de marzo,también en El País, el dibujante y escritor ENKI BILAL, (Belgrado 1951) hablando del tema de los Balcanes, dice entre otras cosas interesantes:

"Yo amaba la fragilidad de Yugoslavia, su mestizaje",y todo aquello explotó de repente". Hablando de su origen, Bilal no puede pasar por alto su historia familiar. Su padre luchó contra los nazis junto al mariscal Tito. Al final de la guerra, cuando éste le ofreció un puesto en su compañía, lo rechazó y se autoexilió, aunque era un hombre próximo a Tito, rechazó el comunismo políticamente."

- Parte de la "fragilidad del mestizaje de Yugoslavia" de que habla BILAL se encuentra en las resonancias folk de la música de BREGOVIC


El "frankenstein" yugoslavo tiene una larga andadura, podría remontarse, por poner un comienzo, al Imperio Romano y a partir del siglo XV el dominio turco;la independencia de Grecia en el XIX, el fin del Imperio Turco tras la Primera Guerra Mundial...mezcla de etnias, tradiciones culturales, religiones... capas y capas de historia, compleja y difícil, acumuladas...


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domingo, 1 de marzo de 2009

Escuchar la Tercera de Beethoven con MICK KELLY... (o con CARSON McCULLERS)

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Es posible imaginarse a Mick Kelly como a una Carson McCullers de su edad. Es probable que el personaje tenga mucho de autobiográfico. Estas páginas son sugerentes para alguien a quien le guste oír música o desee aprender otra forma de escucharla; Mick Kelly, catorce años, una adolescente con mirada original e  inteligencia refinada  que...adora la música hasta el punto de sentarse en la oscuridad fuera de  casas ajenas donde la radio transmite conciertos, única forma que tiene de escucharla y sentirse transportada por  notas,  sonidos y los distintos timbres a un "cuarto interior". 

Mick Kelly que acabará pagando los plazos que quedan  de la radio de Mr. Singer, cuando este muera, y su sueño  será comprarse un piano,... también a plazos. Mick Kelly,un ejemplar  en femenino de la raza de Huckleberry Finn y Holden Caulfield y de la misma entidad literaria y humana. La historia sucede en los años treinta, en plena Depresión, en algún estado del sur de Estados Unidos,sobre un fondo de duros problemas económicos, sociales y raciales. Lo escribe Carson Mc Cullers en "El corazón es un cazador solitario".

Lo que sigue sucede una de las noches en que Mick Kelly sale "a la caza" de música que suene en casa de vecinos desconocidos, más afortunados, que tienen aparato de radio y mientras escucha, sentada, en la oscuridad la Tercera Sinfonía de Beethoven:














" La radio estaba encendida como de costumbre. Durante un segundo, se quedó junto a la ventana y contempló a la gente del interior.(...) estaba completamente oculta y sola.(...)Un programa sucedía a otro, y todos eran malos. Pero no le importaba de manera especial. Fumó y cogió un puñado de hierba. Al cabo de un rato empezó a hablar un nuevo presentador. Mencionó a Beethoven. Había leído algo en la biblioteca sobre este músico: su nombre se escribía con doble e, y era alemán como Mozart. El presentador dijo que iban a tocar su Tercera Sinfonía. Mick escuchaba sólo a medias porque quería pasear un poco más y no le importaba mucho lo que tocaban. Entonces la música empezó. Mick levantó la cabeza y se llevó el puño a la garganta."


"¿Qué había ocurrido? Durante un minuto la obertura se balanceó de un extremo a otro. Como un paseo o una marcha. Como Dios pavoneándose en la noche. Su exterior se heló de repente y sólo aquella parte de la música mantuvo su calor en el corazón. Ni siquiera pudo oír lo que sonaba después, sino que se quedó allí esperando y helada, con lo puños apretados. Al cabo de un rato la música volvió, con más fuerza y volumen. No tenía nada que ver con Dios. Era ella Mick Kelly, caminando durante el día y sola por la noche. Bajo el ardiente sol y en la oscuridad con todos sus proyectos y sentimientos. La música era ella...,ella de verdad."


"(...)El mundo entero era esta música y ella no era capaz de escucharla con suficiente firmeza. Entonces, finalmente, volvió a sonar la música de la obertura, con todos los diferentes instrumentos agrupados haciendo sonar cada nota como un puño apretado, duro que le golpeaba el corazón. Y la primera parte terminó."

"Aquella música no duraba mucho tiempo, ni poco.No tenía nada que ver con el tiempo que transcurría. Mick permanecía sentada con los brazos rodeando fuertemente sus rodillas, mordiendo con dureza sus saladas rodillas. Quizá llevaba escuchando sólo cinco minutos, o media noche. La segunda parte tenía matices oscuros...; era una marcha lenta. No triste, sino como si el mundo entero estuviera muerto y negro y no sirviera nada pensar cómo era antes. Uno de aquellos instrumentos parecidos al cuerno tocaba una melodía triste y argentina. Entonces la música se tornó colérica y con un fondo de excitación. Y finalmente retornó la marcha sombría." "Pero quizá fue la última parte de la sinfonía la música que más la cutivó. Era alegre y como si las personas más grandes del mundo corrieran y saltaran en la más absoluta libertad. Una música maravillosa como aquella podía representar la peor herida que se pudiera padecer. Aquella sinfonía era el mundo entero, y ella era demasiado pequeña para escucharla."



" Finalmente, la sinfonía terminó, y Mick se sentó muy rígida con los brazos rodeándole las rodillas. Otro programa siguió en la radio y Mick se tapó los oídos con los dedos. La música sólo le dejaba aquel sufrimiento, además de un vacío. No podía recordar nada de la sinfonía, ni siquiera las últimas notas. Trató de recordar pero ningún sonido acudió a su mente. Ahora que todo había terminado sólo quedaba su corazón como un conejillo y aquel terrible dolor."


[Mick tumbada en la yerba en la oscura noche]"No estaba tratando de recordar la música cuando de repente le vino a la cabeza. La primera parte se desgranó en su mente exactamente tal como había sido tocada. Mick escuchó de una manera tranquila y lenta, y pensó en las notas como un problema de geometría, de modo que podría recordarlas. Podía ver la forma de las notas muy claramente, y sabía que no las olvidaría."



"Ahora se sentía bien. Murmuró algunas palabras en voz alta: "Señor, perdóname, porque no sé lo que hago". ¿Por qué había pensado en eso? Todo el mundo en los últimos años sabía que no había ningún Dios. Cuando pensaba en él solía imaginarse que dios era Mister Singer con una larga y blanca sábana envolviéndole. Dios era el silencio...; quizá por eso, se lo había recordado. Dijo nuevamente las palabras, tal como se las diría a Mister Singer: "Dios, perdóname, porque no sé lo que hago."



"Esta parte de la música era hermosa y clara. Podría cantarla ahora siempre quie quisiera. quizá más tarde, cuando acabara de despertarse una mañana, podría recordar algo más de la música. Si alguna vez oía nuevamente, habría otras partes que añadir a lo que ya tenía en su mente. Y tal vez si pudiera oírla cuatro veces, sólo cuatro veces, la recordaría entera. Tal vez."



"Una vez más escuchó esta parte de la obertura de la sinfonía. Entonces las notas se hicieron más lentas y suaves y era como si estuviera cantando lentamente en el oscuro suelo."
Carson McCullers y George Davis en 1946.(foto,Henri Cartier-Bresson)

Que una chica tan joven como fuera capaz de crear esos personajes, atmósferas,  situaciones... Que una escritura tan sencilla guardara en su interior una carga de profundidad poética tan densa y envolvente...Carson McCullers ...había nacido en Columbus (Georgia) en 1917 y murió en 1967 en Nueva York. Publicó "El corazón es un cazador solitario" en 1940.Tenía 23 años y esta primera novela era ya una prueba de sensibilidad y talento excepcional.


Link relacionado:
Carson McCullers iluminación y fulgor nocturno




McCullers,C.:El corazón es un cazador solitario. Seix Barral.


sábado, 21 de febrero de 2009

CLINT EASTWOOD, un ser inesperado

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Ayer en "EL PAÍS.com",bajo una foto de Clint Eastwood,aparecían las líneas siguientes:



Caras del día
Clint Eastwood, más feliz que nunca

A sus 78 años y tras rodar Gran Torino, que llegará a los cines europeos este mes, Clint Eastwood sostiene que la edad no es impedimento para superar los prejuicios. "Ese es el mensaje de la película y me gustó: Nunca se es demasiado mayor para vencer a los prejuicios", afirma. Y es que a su avanzada edad, el cineasta considera que está viviendo la mejor etapa de su vida. "Sólo hago aquello que me apetece y adoro a mi mujer y a mi familia. Nunca me he sentido tan a gusto", sostiene. Para el futuro sólo pide una "larga vida" que aún pueda sorprenderle y de la que pueda aprender mucho. "A ser posible cada día. Cuanto más aprendo, mejor y más vivo me siento", añade.
REUTERS - 2009-02-19



Esta declaración le confirma como algo a lo que los demás han debido acostumbrarse sorprendidos:
-que no es únicamente un vaquero que hace spaguetti westers con el muy revalorizado por los cinéfilos Sergio Leone,
-que no es un tipo conservador -tirando a facha-,
- que no posee sólo inteligencia y sensibilidad y que no es solamente un buen actor, un gran director y un músico estimable, sino además que está dispuesto a dar hasta el final la batalla a la vida.  Y esto supone una plasticidad cerebral envidiable. Vale más que un millón de $, baby. Y encima no se da aires. Produce una admiración -como él- sin límites.



MÚSICA PARA PELÍCULAS, SUS PELÍCULAS:


Gran Torino (2008)

Mystic River(2003)

Million Dollar baby (2004)

Banderas de nuestros padres (2006)

El intercambio (2008)


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viernes, 13 de febrero de 2009

ANTÓN CHÉJOV/ literatura de cámara/ un cuento

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Antón Chéjov, nació en Taganrog, un puerto al fondo del mar de Azov en 1860, hijo de un tendero y nieto de un siervo. Estudió medicina en Moscú y aunque ejerció de médico con dedicación  su verdadera pasión acabó siendo  la literatura. Su obra  -inimitable-  ha ejercido y ejerce  gran influencia en otros escritores y no han dejado de leerlo y releerlo seguirlo, ya desde su vida,  numerosos lectores.  
Sus escasas obras de teatro y abundantes cuentos son recogidos, profundos e intensos, como la música de cámara. Están llenos de belleza y compasión, nada ternurista, por la condición humana. Murió en Alemania, enfermo de tuberculosis en 1904.


Abajo visitando a Tolstoi en su casa de Yásnaya Poliana. Parece que Tolstoi le recibió con estas palabras:"No soporto sus obras de teatro. Shakespeare es un pésimo dramaturgo pero usted todavía peor."



"Por la peor habitación del detestable Hotel Lisboa paseábase infatigablemente el estudiante de tercer año de Medicina Stepan Klochkov. Al par que paseaba, estudiaba en voz alta. Como llevaba largas horas entregado al doble ejercicio, tenía la garganta seca y la frente cubierta de sudor. Junto a la ventana, cuyos cristales empañaba la nieve congelada, estaba sentada en una silla, cosiendo una camisa de hombre, Aniuta, morenilla de unos veinticinco años, muy delgada , muy pálida, de dulces ojos grises.
En el reloj del corredor sonaron, catarrosas, las dos de la tarde; pero la habitación no estaba aún arreglada. La cama hallábase deshecha, y se veían, esparcidos por el aposento, libros y ropas. En un rincón había un lavabo nada limpio, lleno de agua enjabonada.
-El pulmón se divide en tres partes -recitaba Klochkov-. La parte superior llega hasta la cuarta o quinta costilla...
Para formarse idea de lo que acababa de decir, se palpó el pecho.
-Las costillas están dispuestas paralelamente unas a otras, como las teclas de un piano -continuó-.Para no errar en los cálculos, conviene orientarse sobre un esqueleto o sobre un ser humano vivo...Ven, Aniuta, voy a orientarme un poco...
Aniuta interrumpió la costura, se quitó el corpiño y se acercó. Klochkov se sentó entre ella, frunció las cejas y empezó a palpar las costillas de la muchacha.
-La primera costilla -observó- es difícil de tocar. Está detrás de la clavícula...Ésta es la segunda, ésta es la tercera, ésta la cuarta...Es raro, estás delgada y, sin embargo, no es fácil orientarse sobre tu tórax...¿Qué te pasa?
-¡Tiene usted los dedos tan fríos!...
-¡Bah! No te morirás...Bueno; ésta es la tercera, ésta es la cuarta...No, así las confundiré...Voy a dibujarlas...
Cogió un pedazo de carboncillo y trazó en el pecho de Aniuta unas cuantas líneas paralelas, correspondientes cada una a una costilla.
-¡Muy bien! Ahora veo claro. Voy a auscultarte un poco. Levántate.
La muchacha se levantó y Klochkov empezó a golpearle con el dedo en las costillas. Estaba tan absorto en la operación, que no advertía que los labios, la nariz y las manos de Aniuta se habían puesto azules de frío. Ella, sin embargo, no se movía, temiendo entorpecer el trabajo del estudiante. "Si no me estoy quieta -pensaba- no saldrá bien de los exámenes".
-¡Sí, ahora todo está claro!- dijo por fin él, cesando de golpear-. Siéntate y no borres los dibujos hasta que yo acabe de aprenderme este maldito capítulo del pulmón.
Y comenzó de nuevo a pasearse, estudiando en voz alta. Aniuta, con las rayas negras en el tórax, parecía tatuada. La pobre temblaba de frío y pensaba. Solía hablar muy poco, casi siempre estaba silenciosa, y pensaba, pensaba sin cesar.
Klochkov era el sexto de los jóvenes con quienes había vivido en los últimos seis o siete años. Todos sus amigos anteriores habían ya acabado sus estudios universitarios, habían ya concluido su carrera,y, naturalmente, la habían olvidado hacía tiempo. Uno de ellos vivía en París, otros dos eran médicos, el cuarto era pintor de fama, el quinto había llegado a catedrático. Klochkov no tardaría en terminar también sus estudios. Le esperaba, sin duda, un bonito porvenir, acaso la celebridad; pero a la sazón se hallaba en la miseria. No tenían ni azúcar, ni té ni tabaco. Aniuta apresuraba cuanto podía su labor para llevarla al almacén, cobrar los veinticinco copecs y comprar tabaco, té y azúcar.
-¿Se puede? -preguntaron detrás de la puerta. Aniuta se echó a toda prisa un chal por los hombros. Entró el pintor Fetisov.
-Vengo a pedirle a usted un favor- le dijo a Klochkov- ¿Tendría usted la bondad de prestarme, por un par de horas, a su gentil amiga? Estoy pintando un cuadro y necesito una modelo.
-¡Con mucho gusto! -contestó Klochkov- ¡Anda, Aniuta!
-¿Cree usted que es un placer para mí? -murmuró ella.
-¡Pero mujer! -exclamó Klochkov- .Es por el arte...Bien puedes hace ese pequeño sacrificio. Aniuta comenzó a vestirse.
-¿Qué cuadro es ése? -preguntó el estudiante.
-Psiquis. Un hermoso asunto; pero tropiezo con dificultades. Tengo que cambiar todos los días de modelo. Ayer se me presentó una con las piernas azules. "¿Por qué tiene usted las piernas azules'", le pregunté. Y me contestó: "llevo unas medias que se destiñen..." Usted siempre a vueltas con la medicina, ¡eh? ¡qué paciencia! Yo no podría...
-La Medicina exige un trabajo serio.
-Es verdad...Perdóneme. Klochkov; pero vive usted ...como un cerdo. ¡qué sucio está esto!
-¿Qué quiere usted que yo le haga? No puedo remediarlo...Mi padre no me manda más que doce rublos al mes, y con ese dinero no se puede vivir muy decorosamente.
-Tiene usted razón; pero...podría usted vivir con un poco de limpieza. Un hombre de cierta cultura no debe descuidar la estética, y usted...La cama deshecha, los platos sucios...
-¡Es verdad! -balbució confuso Klochkov- Aniuta está hoy tan ocupada que no ha tenido tiempo de arreglar la habitación.
Cuando el pintor y Aniuta se fueron, Klochkov se tendió en un sofá y siguió estudiando; mas no tardó en quedarse dormido y no se despertó hasta una hora después. La siesta le había puesto de mal humor. Recordó las palbras de Fetisov,y, al fijarse en la pobreza y en la suciedad del aposento, sintió una especie de repulsión. En un porvenir próximo recibiría a los enfermos en su lujoso gabinete, comnería y tomaría el té en un comedor amplio y bien amueblado, en compañía de su mujer, a quien respetaría todo el mundo...; pero a la sazón...,aquel cuarto sucio, aquellos platos, aquellas colillas esparcidas por el suelo...¡Qué asco! Aniuta, por su parte, no embellecía mucho el cuadro: iba mal vestida, despeinada...
Y Klochkov decidió separarse de ella en seguida, a todo trance. ¡Estaba hasta la coronilla!
Cuando la muchacha, de vuelta, estaba quitándose el abrigo, se levantó y le dijo con acento solemne:
-Escucha, querida...siéntate y atiende. Tenemos que separarnos. Yo no puedo ni quiero ya vivir contigo.
Aniuta venía del estudio de Fetisov fatigada, nerviosa. El estar de pie tanto tiempo había acentuado la demacración de su rostro. Miró a Klochkov sin decir nada, temblándole los labios.
-Debes comprender que, tarde o temprano, hemos de separarnos. Es fatal. Tú, que eres una buena muchacha y no tienes pelo de tonta, te harás cargo.
Aniuta se puso de nuevo el abrigo en silencio, envolvió su labor en un periódico, cogió las agujas, el hilo...
-Esto es de usted -dijo, apartando unos cuantos terrones de azúcar.
Y se volvió de espaldas para que Klochkov no la viese llorar.
-Pero, ¿por qué lloras? -preguntó el estudiante. Tras de ir y venir, silencioso, durante un minuto a través de la habitación, añadió con cierto embarazo:
-¡Tiene gracia!...Demasiado sabes que, tarde o temprano, nuestra separación es inevitable. No podemos vivir juntos toda la vida.
Ella estaba ya a punto, y se volvió hacia él, con el envoltorio bajo el brazo, dispuesta a despedirse. A Klochkov le dió lástima...
"Podría tenerla -pensó- una semana más conmigo. ¡Sí, que se quede! dentro de una semana le diré que se vaya."
Y, enfadado consigo mismo por su debilidad, le gritó con tono severo:
-Bueno; ¿qué haces ahí como un pasmarote? Una de dos: o te vas, o si no quieres irte te quitas el abrigo o te quedas. ¡Quédate si quieres!
Aniuta se quitó el abrigo sin decir palabra, se sonó, suspiró, y con tácitos pasos se dirigió a su silla de junto a la ventana.
Klochkov cogió su libro de medicina y empezó de nuevo a estudiar en voz alta, paseándose por el aposento.
"El pulmón se divide en tres partes. La parte superior..."
En el corredor alguien gritaba a voz en cuello:
-¡Grigory, tráeme el samovar!"
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"La isla de Sajalín",colonia penitenciaria del Imperio Ruso,la escribió tras una larga estancia en esta isla. Estudió las inhumanas condiciones en que se encontraban los presos,y logró que las autoridades rusas las mejoraran algo. Portada de la edición de Alba.





CHÉJOV,A.: Los campesinos y otros cuentos.nº 753 Austral

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lunes, 2 de febrero de 2009

TARSILA DO AMARAL, la modernidad artística en Brasil

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Desde el 6 de febrero al 3 de mayo de 2009, en la Fundación Juan March va a permanecer una exposición de la pintura de Tarsila do Amaral(1886-1973) considerada una figura clave de la modernidad artística brasileña.Aunque la exposición está centrada en las décadas veinte treinta,su época de madurez, la evolución que debió seguir su pintura se puede seguir en los cuatro autorretratos siguientes: desde un estilo suelto pero tradicional con recuerdos del impresionismo y posiblemente de su época anterior a París, al retrato muy años veinte y al autorretrato último en el que confluyen parte de las influencias fauvistas, cubistas y, más tarde surrealistas, que absorbió en París. En la capital francesa estudió con Albert Gleizes,Fernad Léger y frecuentó al poeta Blaise Cendrars...,y otros artistas de vanguardia.
Cuatro autorretratos de épocas sucesivas donde se sigue la evolución estilística de la pintora


Después de estudiar arte desde 1916 en Sao Paulo, en 1920 los continuó en París, donde celebró su primera exposición individual en la que estuvo expuesta La Negra, una obra que concentra muchas de las características de su pintura: el interés por las raíces africanas de Brasil, la monumentalidad y la geometrización del cubismo sintético, los planos amplios, sobre un fondo radicalmente abstracto,el cuadro como objeto autónomo y superficie coloreada,la intensidad del color sin modelar...
La Negra, 1923

A la vuelta a Brasil, en 1928, con el poeta Oswald de Andrade, uno de sus maridos, y otros intelectuales formaron un movimineto pictórico-literario al que llamaron "antropofagia", refiriendose, más o menos a como habían "comido" las influencias europeas para junto con sus aportaciones, hacer nacer otras propiamente brasileñas.Así sucedió con las influencias surrealistas europeas, en esos paisajes oníricos pero radicalmente "tropicales",o ese ingenuismo que recuerda a Rousseau el Aduanero




Tropicalismo rural de luminosos colores,y a finales de los veinte una serie de paisajes de carácter onírico en el contenido y con influencias fauvistas, surrealistas y cubistas en la forma que se convierten en estallidos de brillantes colores.


En 1931 viajó a Moscú y a la vuelta incorporó a su obra aspectos del realismo socialista, el estilo oficial del Estado soviético,representando a obreros y campesinos como una forma de preocupación y crítica social en tonos más apagados.
Es considerada la mayor pintora de Brasil y una de las más importantes de América y una figura fundamental en la difusión de las vanguardias europeas, que se abrieron paso en el país suramericano, en los años veinte.

La exposición además, se dice, incide en el contexto brasileño de los años veinte-treinta.Se puede esperar, entonces, que en ese contexto quede memoria de la inestabilidad política y de los profundos problemas económicos y sociales que asolaban Brasil en esos años, como muestra que en las elecciones presidenciales de 1922, debido al analfabetismo generalizado, sólo votase aproximadamente un 1% de la población.La crisis del 29 agravó los problemas con la quiebra del mercado del café,los ricos terratenientes dueños de las plantaciones , grupo social del que había salido Tarsila se arruinaron.A un contexto de corrupción política, ignorancia y pobreza generalizada en su país, se superpuso el viaje a Moscú con los aparentes éxitos de la revolución;Todo ello desarrolla en Tarsila do Amaral una sentida conciencia social que se reflejará en los nuevos temas y colores de su pintura,aunque será una etapa transitoria y, después de un tiempo, volverá a su exuberante estilo puramente colorista y pictórico



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sábado, 24 de enero de 2009

JUAN RULFO: "El llano en llamas", un cuento muy corto

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La obra de Juan Rulfo está formado por unas pocas páginas, exactamente 272,las que suman sus obras El llano en llamas y Pedro Páramo en la edición del F.C.E. En 1953 publicaría el primero, un librito de cuentos, que antecedió en dos años a Pedro Páramo, la novela corta que le consagraría definitivamente como uno de los grandes escritores en español, según Borges, Cortázar, García Márquez..., por citar algunas opiniones entusiastas y de peso.


Frida Kahlo


Cualquiera de los cuentos sobre la vida campesina mexicana que forman El llano en llamas sería memorable, para mostrar la  capacidad de un idioma para ser diverso y uno, capaz de trasmitir expresivamente realidades distintas y permanecer inteligible para casi cuatrocientos millones de hablantes.

En el caso de Juan Rulfo es México quien enriquece el idioma , pero podría suceder lo mismo, casi veinte veces, por cada país de hispanoamérica, sin contar otras variantes más próximas.Para comprobar este hecho  se puede leer un cuento cualquiera de los que componen El llano en llamas; éste se ha sido elegido, sólo, por su brevedad porque la excelencia es común a todos y la capacidad de Rulfo para trasmitir emociones   y desgarro   también

Y ahí están esos dos tomos delgados pero tan sólidos y poderosos que forman un mundo capaz de llevar lejos hacia otras realidades,  impensables, antes para el lector.Se abre el libro, se empieza a leer y se abandona la propia orilla...



ACUÉRDATE



ACUÉRDATE de Urbano Gómez, hijo de don Urbano, nieto de Dimas aquel que dirigía las pastorelas y que murió recitando el "rezonga ángel maldito" cuando la época de la influenza. De esto hace ya años, quizá quince. Pero te debes acordar de él. Acuérdate que le decíamos el Abuelo por aquello de que su otro hijo, Fidencio Gómez, tenía dos hijas muy juguetonas: una prieta y chaparrita, que por mal nombre le decían la Arremangada, y la otra que era rete alta y que tenía los ojos zarcos y que hasta se decía que ni era suya y que por más señas estaba del hipo. Acuérdate del relajo que armaba cuando estábamos en misa y que a la mera hora de la Elevación soltaba su ataque de hipo, que parecía como si se estuviera riendo y llorando a la vez, hasta que la sacaban afuera y le daban tantita agua con azúcar y entonces se calmaba. Ésa acabó casándose con Lucio Chico, dueño de la mezcalera que antes fue de Librado, río arriba, por donde está el molino de linaza de los Teódulos.

Acuérdate que a su madre le decían la Berenjena porque siempre andaba metida en líos y de cada lío salía con un muchacho. Se dice que tuvo su dinerito pero se lo acabó en los entierros, pues todos los hijos se le morían de recién nacidos y siempre les mandaba cantar alabanzas, llevándolos al panteón entre músicas y coros de monaguillos que cantaban "hosanas" y "glorias" y la canción esa de "ahí te mando Señor, otro angelito". De eso se quedó pobre, porque le resultaba caro cada funeral, por eso de las canelas que les daba a los invitados del velorio. Sólo le vivieron dos, el Urbano y la Natalia, que ya nacieron pobres y a los que ella no vio crecer, porque se murió en el último parto que tuvo, ya de grande, pegada a los cincuenta años.

La debes haber conocido , pues era re alegadora y cada rato andaba en pleito con las marchantas en la plaza del mercado porque le querían dar muy caros los jitomates, pegaba de gritos y decía que la estaban robando. Después, ya de pobre, se le veía rondando entre la basura, juntando rabos de cebollas, ejotes ya sancochados y alguno que otro cañuto de caña "para que se les endulzara la boca a sus hijos". Tenía dos, como ya te digo, que fueron los únicos que se le lograron. Después no se supo ya de ella. 

Ese Urbano Gómez era más o menos de nuestra edad, apenas unos meses más grande, muy bueno para jugar a la rayuela y para las trácalas. Acuérdate que nos vendía clavellinas y nosotros se las comprábamos, cuando lo más fácil era ir a cortarlas al cerro.Nos vendía mangos verdes que se robaba del mango que estaba en el patio de la escuela y naranjas con chile que compraba en la portería a dos centavos y que luego nos las revendía a cinco. Rifaba cuanta porquería y media traía en la bolsa: canicas ágatas, trompos y zumbadores y hasta mayates verdes, de esos a los que se les amarra un hilo en una pata para que no vuelen muy lejos. Nos traficaba a todos. Acuérdate.

Era cuñado de Nachito Rivero, aquel que se volvió menso a los pocos días de casado y que Inés, su mujer, para mantenerse, tuvo que poner un puesto de tepache en la garita del camino real, mientras Nachito se vivía tocando canciones todas desafinadas en una mandolina que le prestaban en la peluquería de don Refugio.

Y nosotros íbamos con Urbano a ver a su hermana, a bebernos el tepache que siempre le quedábamos a deber y que nunca le pagábamos, porque nunca teníamos dinero. Después hasta se quedó sin amigos, porque todos, al verlo, le sacábamos la vuelta para que no fuera a cobrarnos.

Quizá entonces se volvió malo, o quizá ya lo era de nacimiento.

Lo expulsaron de la escuela antes del quinto año, porque lo encontraron con su prima la Arremangada jugando a marido y mujer detrás de los lavaderos, metidos en un aljibe seco. Lo sacaron de las orejas por la puerta grande entre la risión de todos, pasándolo por en medio de una fila de muchachos y muchachas para avergonzarlo. Y él pasó por allí, con la cara levantada, amenazándonos a todos con la mano y como diciendo : "Ya me las pagarán caro."

Y después a ella, que salió haciendo pucheros y con la mirada raspando los ladrillos, hasta que ya en la puerta soltó el llanto; un chillido que se estuvo oyendo toda la tarde como si fuera un aullido de coyote.
Sólo que te falle mucho la memoria, no te has de acordar de eso.
Dicen que su tío Fidencio, el del trapiche, le arrimó una paliza que por poco lo deja parálisis y que él, de coraje, se fue del pueblo.

Lo cierto es que no lo volvimos a ver sino cuando apareció de vuelta por aquí convertido en policía. Siempre estaba en la plaza de armas, sentado en una banca con la carabina entre las piernas y mirando con mucho odio a todos. No hablaba con nadie. No saludaba a nadie. Y si uno lo miraba, él se hacía el desentendido como si no conociera a la gente.

Fue entonces cuando mató a su cuñado, el de la mandolina. Al Nachito se le ocurrió ir a darle una serenata, ya de noche, poquito después de las ocho y cuando todavía estaban tocando las campanas el toque de Ánimas.Entonces se oyeron los gritos, y la gente que estaba en la iglesia rezando el rosario salió a la carrera y allí los vieron: al Nachito defendiéndose patas arriba con la mandolina y al Urbano mandándole un culatazo tras otro con el máuser, sin oír lo que le gritaba la gente, rabioso como perro del mal. Hasta que un fulano que no era ni de por aquí se desprendió de la muchedumbre y fue y le quitó la carabina y le dio con ella en la espalda, doblándolo sobre la banca del jardín donde estuvo tendido.

Allí lo dejaron pasar la noche. Cuando amaneció se fue. Dicen que antes estuvo en el curato y que hasta le pidió la bendición al padre cura, pero que él no se la dio.

Lo detuvieron en el camino. Iba cojeando, y mientras se sentó a descansar llegaron a él. No se opuso. Dicen que él mismo se amarró la soga en el pescuezo y que hasta escogió el árbol que más le gustaba para que lo ahorcaran.
Tú te debes acordar de él, pues fuimos compañeros de escuela y lo conociste como yo.

                               Frida Kahlo



Enlaces relacionados:
Juan Rulfo: el cuento de nunca acabar 
Juan-Rulfo y Rufino-Tamayo-



  RULFO,J.:El llano en llamas. Fondo de Cultura Económica.

miércoles, 14 de enero de 2009

UNA HISTORIA SOBRE LA BELLEZA DE LOS NÚMEROS Y…ALGO MÁS.

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                                                                Editorial Funambulista



Se lee algo sobre un libro que trata de un matemático de élite que habla de matemáticas con su asistenta y su hijo de diez años…y le entienden  y… se siente curiosidad. Luego la faja que abraza la portada, en rojo, dice, que es la tercera edición y que en Japón se han vendido dos millones de ejemplares y… se desconfía…pero también dice que es premio de la sociedad nacional de matemáticas (japonesa) y la curiosidad y la confianza vuelven...y se empieza a leer y se continúa …hasta el final .


Se trata de La fórmula preferida del profesor, de editorial Funambulista. La edición es muy buena: el papel, la letra, los márgenes y el precio razonable, algo más de 13 €.,Las editoriales pequeñas tan preocupadas en buscar la calidad pensando en el lector, merecen tener éxito.

La autora es  YOKO OGAWA y  es un libro peculiar, poco habitual en el que sorprende la lucidez cristalina de la mente de la autora y la capacidad para conjugar una inteligencia muy dotada para la abstracción, con un conocimiento hondo de la psicología humana y un lirismo leve y sutil salpicado por las páginas en breves comentarios que crean imágenes poderosas pero delicadas y musicales como haikus...


Es fácil recomendar su lectura. Todo el libro es un elogio de la mente humana, capaz de construir un monumento inmaterial , pero tangible,  a la belleza, al inventar los números , sus clases, sus significados,y sus relaciones. Al atender con su invención una parte práctica y útil, pero otra ,  puramente especulativa, el pensamiento por el pensamiento, el conocimiento por el conocimiento; un homenaje al cerebro humano, la única materia que se piensa a sí misma. Y buscando la elegancia en la expresión sencilla de la complejidad, sin ningún elemento innecesario; en enunciados condensados y depurados al máximo, como en la fórmula de Euler o en esas aventuras, puramente mentales del Último Teorema de Fermat, capaz de atravesar siglos apasionando a gentes que buscan su solución y a un público limitado pero interesado que espera con emoción sea encontrada.

Otro aspecto interesante del libro es palpar cómo el conocimiento se trasmite por el entusiasmo porque la mejor forma de aprender, incluso matemáticas, es por contagio. La fórmula preferida del profesor es especialmente recomendable:
*para quienes odian las matemáticas,
*para los que las adoran, 
*para los entusiastas incondicionales del béisbol...
-. Lo que sigue es una muestra :




[-]“Cuando no está Root, siento que mi corazón está vacío –dije. 


-¿Vacío significa que se reduce a 0 [cero]? –murmuró el profesor a pesar de que yo no le había preguntado nada en concreto- Es decir, ahora existe un 0 dentro de ti ¿es eso? 


-Sí, creo que sí, bueno casi…-asentí con la cabeza vagamente. 
-¿No te parece que el hombre que descubrió el 0 era grandioso? 
-¿No existía el 0 desde siempre? 
-¿A qué te refieres con desde siempre? 
-Pues…quizás desde que nació el ser humano ha existido el 0… 
-Entonces, ¿tú crees que ya existía el 0 cuando apareció la especie humana, como las flores o estrellas? ¿Crees que pudo conseguirse tal belleza sin hacer ningún esfuerzo? ¡qué clase de idea es esa! Deberías estar todavía más agradecida a la grandeza del progreso humano. Por mucho que lo agradecieras, nunca sería suficiente. No es un castigo de Dios, sabes… 

El profesor incorporó la parte superior del cuerpo y se rascó el pelo. Aquello le parecía lamentable de verdad. Como la caspa estaba a punto de caer en el plato del melón, lo deslicé deprisa debajo de mi silla. 
-¿Y quién lo descubrió? 
-Fue un matemático indio desconocido. Fue él quien salvó a las matemáticas griegas de ser quemadas en las revueltas de los paganos, fue él quien resucitó los teoremas perdidos y además descubrió nuevos teoremas. Todos los matemáticos de la Grecia antigua pensaban que era innecesario calcular la nada. Como no existe la nada, tampoco es posible expresarla con números. Pero hubo personas que dieron la vuelta a esa lógica tan razonable. Él fue capaz de expresar la nada con un número. Hizo existir la no existencia. ¿No te parece maravilloso? 
-Sí, lo es. 
Estaba de acuerdo con él, pero no sabía por qué aquel matemático indio desplazaba a Root en sus preocupaciones. Yo ya había aprendido por experiencia que cualquier cosa que el profesor exponía apasionadamente resultaba, sin falta, magnífica. 
-Así que gracias a que ese gran maestro indio descubrió el 0 en el cuaderno de Dios se pudieron hojear páginas que nunca habían sido abiertas hasta entonces. 
-Eso es. Fue exactamente tal como acabas de decirlo. Eres realmente inteligente. Te falta el sentimiento de agradecimiento, pero tienes suficiente audacia para entender el conjunto de las matemáticas. Mira esto, míralo sólo un momento. 
Sacó un lápiz y un papel de bloc del bolsillo pechero. Era un gesto que le había visto muchas veces. También era el momento en el que parecía más elegante. 
-El poder distinguir entre estos dos números se debe al 0. 
Los números que escribió, utilizando el reposa brazos como soporte, fueron el 38 y el 308. El 0 estaba subrayado con dos líneas…”.[-]








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