" Una civilización literaria no se construye a base de lecturas, sino derelecturas; quizá hasta una civilización a secas.[...]Releer es esa alianza discorde, reencontrar, reconocer y descubrir a la vez; encontrar lo que la lectura anterior o incluso alguna otra lectura no nos había revelado. El libro releído nos ofrece algo que ninguna lectura, por precisa que sea, podía darnos"./Giorgio Manganelli, 1990
En 1577, San Juan de la Cruz,nombre definitivo del fraile carmelita Juan de Yepes,estaba en la cárcel de Toledo. Había sido encerrado por denuncias de hermanos religiosos que no aceptaban la reforma ascética que junto con Santa Teresa, llevaban a cabo en la Orden Carmelita, siguiendo las directrices de renovación la Iglesia, después del Concilio de Trento. En la cárcel escribió parte de sus poemas de incandescente belleza y místico erotismo y escuchó el quejido metálico de la trompeta de un Arcángel negro .
De esos versos nacidos en el calabozo de Toledo toma algunos Óscar Hahn y los traslada hasta Miles Davis ,también en la cárcel pero de Nueva York en 1959 por posesión de heroína y hace posible que el sonido de su trompeta se proyecte desde el futuro hasta la celda de Toledo, como los versos de Juan de Yepes iluminan, atravesando el pasado, el calabozo de Nueva York.
-Los versos primeros pertenecen al Cántico Espiritual: "La noche sosegada en par de los levantes de la aurora, la música callada, la soledad sonora, la cena que recrea y enamora" -y los segundos al Cantar del alma ...: "Que bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche. aquella eterna fonte está escondida aunque es de noche..."
Óscar Hahn escribe: I.-SAN JUAN EN EL CALABOZO (Toledo, 1577)
La trompeta flamea serpentea relanpaguea Su quejido metálico
se hunde y difunde exclama y reclama un no sé qué que queda balbuciendo
Es el Arcángel San Gabriel dice el Santo Es el Arcángel que me llama desde el futuro
Es el Arcángel cuya piel es más negra que la noche y brilla como las heridas de mi alma
Es el sonido de la trompeta como un cauterio suave
II.-MILES DAVIS EN EL CALABOZO (New York,1959)
Los tornados me dan el viento que necesito para tocar mi trompeta
Oh toque delicado que a vida eterna sabe
Y vi por la ventana del calabozo entraba un halo de luz y que en el aire flotaba una Aparición fulgurante
(Son alucinaciones de la droga Dios mío)
Para ahuyentar al espectro tomé mi trompeta y toqué
Y mientras tocaba el rostro de la Aparición tenía una expresión como de éxtasis y dijo:
"La música callada la soledad sonora"
Sentí que me crecían alas en la espalda y empecé a levitar
Entonces apareció un graffiti en lo alto de la pared que decía:
Qué bien sé yo la fuente que mana y corre aunque es de noche
Y la sangre que manaba de mi cabeza por los golpes que me dio el policía iluminó la celda y dejó de correr
alrededor de la medianoche.
Óscar HAHN, (Iquique, Chile, 1938) . Parte de la tradición que le llega como un río lejano y caudaloso, del que elige preferencias, afinidades, antepasados literarios,e incorpora ecos de otras tradiciones importantes de la poesía contemporánea e intemporal; aporta su voz poética, con la palabra exacta, el ritmo y el sentido de versos verdaderos Poemas de la era nuclear, publicado por Bartleby Editores .
"A diferencia de la vida , una obra de arte no se da nunca por acabada, sino que está sometida a una constante confrontación con aquellas que la precedieron. En poesía los fantasmas de los grandes autores son especialmente visibles porque las palabras son menos mutables que los conceptos que representan.
Por lo tanto, una parte importante del entorno de cada poeta implica polémica con estas sombras cuyo cálido o gélido aliento siente él en la nuca o la crítica literaria se encarga de que lo sienta".
Joseph Brodsky,La canción del péndulo,(A la sombra de Dante), Versal,1988
Gabriela Mistral (Vicuña, Chile, 1889-1957)
doña primavera
Doña Primavera viste que es primor, viste en limonero y en naranjo en flor.
Lleva por sandalias unas anchas hojas, y por caravanas unas fucsias rojas.
Salid a encontrarla por esos caminos. ¡Va loca de soles y loca de trinos!
Doña Primavera de aliento fecundo, se ríe de todas las penas del mundo...
No cree al que le hable de las vidas ruines. ¿Cómo va a toparlas entre los jazmines?
¿Cómo va a encontralas junto de las fuentes de espejos dorados y cantos ardientes?
De la tierra enferma en las pardas grietas, enciende rosales de rojas piruetas.
Pone sus encajes, prende sus verduras, en la piedra triste de las sepulturas...
Doña Primavera de manos gloriosas, haz que por la vida derramemos rosas:
Rosas de alegría, rosas de perdón, rosas de cariño, y de exultación.
La lluvia lenta
Esta agua medrosa y triste, como un niño que padece, antes de tocar la tierra desfallece.
Quieto el árbol, quieto el viento, ¡y en el silencio estupendo, este fino llanto amargo cayendo!
El cielo es como un inmenso corazón que se abre, amargo. No llueve: es un sangrar lento y largo.
Dentro del hogar, los hombres no sienten esta amargura, este envío de agua triste de la altura.
Este largo y fatigante descender de aguas vencidas, hacia la Tierra yacente y transida.
Llueve... y como un chacal trágico la noche acecha en la sierra. ¿Qué va a surgir, en la sombra, de la Tierra?
¿Dormiréis, mientras afuera cae, sufriendo, esta agua inerte, esta agua letal, hermana de la Muerte? DESOLACIÓN
La bruma espesa, eterna, para que olvide dónde me ha arrojado la mar en su ola de salmuera. La tierra a la que vine no tiene primavera: tiene su noche larga que cual madre me esconde.
El viento hace a mi casa su ronda de sollozos y de alarido, y quiebra, como un cristal, mi grito. Y en la llanura blanca, de horizonte infinito, miro morir intensos ocasos dolorosos.
¿A quién podrá llamar la que hasta aquí ha venido si más lejos que ella sólo fueron los muertos? ¡Tan sólo ellos contemplan un mar callado y yerto crecer entre sus brazos y los brazos queridos!
Los barcos cuyas velas blanquean en el puerto vienen de tierras donde no están los que no son míos; sus hombres de ojos claros no conocen mis ríos y traen frutos pálidos, sin la luz de mis huertos.
Y la interrogación que sube a mi garganta al mirarlos pasar, me desciende, vencida: hablan extrañas lenguas y no la conmovida lengua que en tierras de oro mi pobre madre canta.
Miro bajar la nieve como el polvo en la huesa; miro crecer la niebla como el agonizante, y por no enloquecer no encuentro los instantes, porque la noche larga ahora tan solo empieza.
Miro el llano extasiado y recojo su duelo, que viene para ver los paisajes mortales. La nieve es el semblante que asoma a mis cristales: ¡siempre será su albura bajando de los cielos!
Siempre ella, silenciosa, como la gran mirada de Dios sobre mí; siempre su azahar sobre mi casa; siempre, como el destino que ni mengua ni pasa, descenderá a cubrirme, terrible y extasiada.
Vicente Huidobro (Santiago, 1893-1948)
Arte poética Que el verso sea como una llave Que abra mil puertas. Una hoja cae; algo pasa volando; Cuanto miren los ojos creado sea, Y el alma del oyente quede temblando. Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; El adjetivo cuando no da vida, mata. Estamos en el ciclo de los nervios. El músculo cuelga, Como recuerdo; en los museos; Mas no por eso tenemos menos fuerza: El vigor verdadero reside en la cabeza. Por qué cantáis la rosa, ¡oh Poetas! Hacedla florecer en el poema; Sólo para nosotros Viven todas las cosas bajo el Sol. El poeta es un pequeño Dios./ El espejo de agua, 1916 Égloga Sol muriente Hay una panne en el motor Y un olor primaveral Deja en el aire al pasar En algún sitio una canción /Poemas árticos,1918
Canto V Aquí comienza el campo inexplorado Redondo a causa de los ojos que lo miran Y profundo a causa de mi propio corazón Lleno de zafiros probables De manos de sonámbulos De entierros aéreos Conmovedores como el sueño de los enanos O el ramo cortado en el infinito Que trae la gaviota para sus hijos Hay un espacio despoblado Que es preciso poblar De miradas con semillas abiertas De voces bajadas de la eternidad De juegos nocturnos y aerolitos de violín De ruido de rebaños sin permiso Escapados del cometa que iba a chocar ¿Conoces tú la fuente milagrosa Que devuelve a la vida los náufragos de antaño? ¿Conoces tú la flor que se llama voz de monja Que crece hacia abajo y se abre al fondo de la tierra? ¿Has visto al niño que cantaba Sentado en una lágrima El niño que cantaba al lado de un suspiro O de un ladrido de perro inconsolable? ¿Has visto el arco iris sin colores Terriblemente envejecido que vuelve del tiempo de los faraones?/Altazor,1931 ....................................... Pablo Neruda (Parral,1904-Santiago de Chile,1973)
América Estoy, estoy rodeado por madreselva y páramo, por chacal y centella, por el encadenado perfume de las lilas: estoy, estoy rodeado por días, meses, aguas que solo yo conozco por uñas, peces, meses que solo yo establezco, estoy, estoy rodeado por la delgada espuma combatiente del litoral poblado de campanas. La camisa escarlata del volcán y del indio, el camino, que el pie desnudo levantó entre las hojas y las espinas entre las raíces, llega a mis pies de noche para que lo camine. La oscura sangre como en un otoño derramada en el suelo, el temible estandarte de la muerte en la selva, los pasos invasores deshaciéndose, el grito de los guerreros, el crepúsculo de las lanzas dormidas, el sobresaltado sueño de los soldados, los grandes ríos en que la paz del caimán chapotea, tus recientes ciudades de alcaldes imprevistos, el coro de los pájaros de costumbre indomable, en el pútrido día de la selva, el fulgor tutelar de la luciérnaga, ............................... América , no de noche ni de luz están hechas las sílabas que canto. De tierra en la materia apoderada del fulgor y del pan de mi victoria, y no es sueño mi sueño, sino tierra. Duermo rodeado de espaciosa arcilla y por mis manos corre cuando vivo un manantial de caudalosas tierras. Y no es vino el que bebo sino tierra, tierra escondida, tierra de mi boca, tierra de agricultura con rocío, vendaval de legumbres luminosas, estirpe cereal, bodega de oro./ Canto general,1950
ODA A CÉSAR VALLEJO
A la piedra en tu rostro, Vallejo, a las arrugas de las áridas sierras yo recuerdo en mi canto, tu frente gigantesca sobre tu cuerpo frágil, el crepúsculo negro en tus ojos recién desencerrados, días aquéllos, bruscos, desiguales, cada hora tenía ácidos diferentes o ternuras remotas, las llaves de la vida temblaban en la luz polvorienta de la calle, tú volvías de un viaje lento, bajo la tierra, y en la altura de las cicatrizadas cordilleras yo golpeaba las puertas, que se abrieran los muros, que se desenrollaran los caminos, recién llegado de Valparaíso me embarcaba en Marsella, la tierra se cortaba como un limón fragante en frescos hemisferios amarillos, te quedabas tú allí, sujeto a nada, con tu vida y tu muerte, con tu arena cayendo, midiéndote y vaciándote, en el aire, en el humo, en las callejas rotas del invierno.
Era en París, vivías en los descalabrados hoteles de los pobres. España se desangraba. Acudíamos. Y luego te quedaste otra vez en el humo y así cuando ya no fuiste, de pronto, no fue la tierra de las cicatrices, no fue la piedra andina la que tuvo tus huesos, sino el humo, la escarcha de París en invierno.
Dos veces desterrado, hermano mío, de la tierra y el aire, de la vida y la muerte, desterrado del Perú, de tus ríos, ausente de tu arcilla. No me faltaste en vida, sino en muerte. Te busco gota a gota, polvo a polvo, en tu tierra, amarillo es tu rostro, escarpado es tu rostro, estás lleno de viejas pedrerías, de vasijas quebradas, subo las antiguas escalinatas, tal vez estés perdido, enredado entre los hilos de oro, cubierto de turquesas, silencioso, o tal vez en tu pueblo, en tu raza, grano de maíz extendido, semilla de bandera. Tal vez, tal vez ahora transmigres y regreses, vienes al fin de viaje, de manera que un día te verás en el centro de tu patria, insurrecto, viviente, cristal de tu cristal, fuego en tu fuego, rayo de piedra púrpura. Oda al día feliz Esta vez dejadme ser feliz, nada ha pasado a nadie, no estoy en parte alguna, sucede solamente que soy feliz por los cuatro costados del corazón, andando, durmiendo o escribiendo. Qué voy a hacerle, soy feliz. Soy más innumerable que el pasto en las praderas, siento la piel, como un árbol rugoso y el agua abajo, los pájaros arriba, el mar como un anillo en mi cintura, hecha de pan y piedra la tierra el aire canta como una guitarra, ............................./ Odas elementales, 1953
Animal de luz Soy en este sin fin sin soledad un animal de luz acorralado por sus errores y por su follaje: ancha es la selva: aquí mis semejantes pululan, retroceden o trafican, mientras yo me retiro acompañado por la escolta que el tiempo determina: olas del mar, estrellas de la noche. ................................/Jardín de invierno,marzo1973 Nicanor Parra (5 septiembre 1914)
Advertencia Yo no permito que nadie me diga Que no comprende los antipoemas Todos deben reír a carcajadas. Para eso me rompo la cabeza Para llegar al alma del lector. Déjense de preguntas. en el lecho de muerte Cada uno se rasca con sus uñas. Además una cosa: Yo no tengo ningún inconveniente En meterme en camisas de once varas. Viva Stalin estos hijos de puta no me dieron tiempo ni para ponerme el abrigo sin decir agua va me sacaron a punta de empellones uno me dio un culatazo en el tórax otro degenerado me escupió pero yo no perdí la paciencia me llevaron a una calle desmantelada cerca de la estación de ferrocarril en un furgón de los radiopatrullas y ,me dijeron ahora puedes largarte yo sabía perfectamente lo que eso quería decir ¡asesinos! debiera haberles gritado pero morí gritando Viva Stalin Gente + preparada que nosotros Ha dicho que Rulfo viene del Norte Discrepo Rulfo viene del Sur Rulfo viene directamente del vientre materno Rulfo viene del fondo de sí mismo De Jalisco de Mérida de Guadalajara Lo siento mucho Mister No Sé Cuánto Rulfo no viene:va Rulfo viene de vuelta de todos los archipiélagos
Oscar Hahn (Iquique, 1938)
San Juan de la Cruz escucha a Miles Davis I. SAN JUAN EN EL CALABOZO (Toledo, 1577) La trompeta flamea serpentea relampaguea Su quejido metálico se hunde y difunde exclama y reclama un no sé qué que queda balbuciendo Es el Arcángel San Gabriel dice el Santo Es el Arcángel que me llama desde el futuro Es el Arcángel cuya piel es más negra que la noche y brilla como las heridas de mi alma Es el sonido de la trompeta como un cauterio suave II MILES DAVIS EN EL CALABOZO (New York, 1959) Los tornados me dan el viento que necesito para tocar mi trompeta Oh toque delicado que a vida eterna sabe Y vi que por la ventana del calabozo entraba un halo de luz y que en el aire flotaba una aparición fulgurante (Son alucinaciones de la droga Dios mío) Para ahuyentar al espectro tomé mi trompeta y toqué Y mientras tocaba el rostro de la Aparición tenía una expresión como de éxtasis y dijo: "La música callada la soledad sonora" Sentí que me crecían alas en la espalda y empecé a levitar entonces apareció un graffiti en lo alto de la pared que decía: Qué bien sé yo la fuente que mana y corre aunque es de noche Y la sangre que manaba de mi cabeza por los golpes que me dio el policía iluminó la celda y dejó de correr alrededor de la medianoche
ESTAR SIN TI Estar sin ti es como estar sin música sin Mozart sin Vivaldi y sin el clavecín bien temperado Estar sin ti es como si de pronto un gran silencio despojara al mundo del canto de las olas y del trino del ruiseñor o la alondra de Verona Estar sin ti es como estar sin música ni de la tierra ni de las esferas.
JOHN LENNON (1940-1980) La vida comienza a los cuarenta dijo John Lennon encendiendo las velas en el comedor del edificio Dakota La otra vida comienza ahora mismo dijo la muerte apretando el gatillo en la puerta del edificio Dakota Porque después de esta muerte no hay otra dijo la voz apagando las velas y al que le venga el luto que se lo ponga. Raúl Zurita (Santiago,1950) XXXVIII Sobre los riscos de la ladera: el sol entonces abajo en el valle la tierra cubierta de flores Zurita enamorado amigo recoge el sol de la fotosíintesis Zurita ya no será nunca más amigo desde la 7 P.M. ha empezado a anochecer La noche es el manicomio de las plantas/ Purgatorio, Visor XCII El vidrio es transparente como el agua Pavor de los prismas y los vidrios Yo doy vuelta la luz para no perderme en ellos/ Purgatorio, Visor El ascenso del Pacífico Se encumbró entonces el océano y nuestras pupilas miraban el portento sin todavía creerlo Escuchamos de nuevo las rompientes, las infinidades de islas subiendo igual que estrellas sobre el cielo Allí está el Pacífico hombre, allí, encima, de nuestras cabezas y no lo crees y tus ojos lloran y no puedes entenderlo y tus ojos lloran todos los que amamos son el mar
Todo lo que amamos es el mar América es un mar con otro nombre
El verdor de la madrugada Irredentos Chile entero lloraba los amarillos pastos que se iban perdiendo en plena noche sin luz con todas estas llanuras clamando los nuevos pastos de la madrugada
i. Y qué si redimidos nosotros fuésemos los pastos de la madrugada
ii. Y qué si nos viésemos a nosotros mismos amaneciendo sobre el valle
iii. Y qué si de luz. la madrugada reviviera los muertos valles de Chile
Porque alborados de luz podrían hacerse los pastos sobre Chile y los muertos amanecerían entonces riendo por estas llanuras de madrugada iluminados cantándose la renacida
iv. Todos podrán saber así porque ríe la madrugada
v. Y qué si Chile entero amaneciese resucitado con sus muertos
vi. Todos podrían saber entonces si amaneció el nuevo día sobre Chile
Porque amanecidos nosotros llegaríamos a ser el despertar que ríe sobre Chile y los pastos la resucitada final de estos muertos al alba relumbrosos de luz detrás de los Andes despuntando ellos como un verdor la madrugada.
COMO UN SUEÑO Claro: éste es el desierto de Atacama buena cosa no valía ni tres chauchas llegar allí y no has visto el Desierto de Atacama -oye: lo viste allá cierto? bueno si no lo has visto anda de una vez y no me jodas LAPSUS Y ENGAÑOS SE LLAMAN MI PROPIA MENTE EL DESIERTO DE CHILE.
Roberto Bolaño Santiago de Chile, 1953-Barcelona,2003)
LOS DETECTIVES HELADOS
Soñé con detectives helados latinoamericanos
que intentaban mantener los ojos abiertos
en medio del sueño.
Soñé con crímenes horribles
y con tipos cuidadosos
que procuraban no pisar los charcos de sangre
y al mismo tiempo abarcar con una sola mirada
el escenario del crimen.
Soñé con detectives perdidos
en el espejo convexo de los Arnolfini:
nuestra época, nuestras perspectivas,
nuestros modelos del Espanto.
LOS DETECTIVES PERDIDOS
Los detectives perdidos en la ciudad oscura.
Oí sus gemidos.
Oí sus pasos en el Teatro de la Juventud.
Una voz que avanza como una flecha.
Sombra de cafés y parques
Frecuentados en la adolescencia.
Los detectives que observan
Sus manos abiertas,
El destino manchado con la propia sangre.
Y tú no puedes no siquiera recordar
En dónde estuvo la herida,
Los rostros que una vez amaste,
La mujer que te salvó la vida.
RESURRECCIÓN
La poesía entra en el sueño
como un buzo en un lago.
La poesía, más valiente que nadie,
entra y cae
a plomo
en un lago infinito como Loch Ness
o turbio e infausto como el lago Balatón.
Contempladla desde el fondo:
un buzo
inocente
envuelto en las plumas
de la voluntad.
La poesía entra en el sueño
como un buzo muerto
en el ojo de Dios.
Soñé con detectives helados en el gran
refrigerador de los Ángeles
en el gran refrigerador de México D.F.
ERNESTO CARDENAL Y YO Iba caminando, sudando y con el pelo pegado en la cara cuando vi a Ernesto Cardenal que venía en dirección contraria y a modo de saludo le dije: Padre, en el Reino de los Cielos que es el comunismo ¿tienen un sitio los homosexuales? Sí, dijo él. ¿Y los masturbadores impenitentes? ¿Los esclavos del sexo? ¿Los bromistas del sexo? ¿Los sadomasoquistas, las putas, los fanáticos de los enemas, los que ya no pueden más, los que de verdad ya no pueden más? Y Cardenal dijo sí. Y yo levanté la vista y las nubes parecían sonrisas de gatos levemente rosadas y los árboles que pespunteaban la colina (la colina que hemos de subir) agitaban las ramas. Los árboles salvajes, como diciendo algún día, más temprano que tarde, has de venir a mis brazos gomosos, a mis brazos sarmentosos, a mis brazos fríos. Una frialdad vegetal que te erizará los pelos.
6.-Y alguien dijo: Hermana de nuestra memoria feroz, sobre el valor es mejor no hablar. Quien pudo vencer el miedo se hizo valiente para siempre. Bailemos, pues, mientras pasa la noche como una gigantesca caja de zapatos por encima del acantilado y la terraza, en un pliegue de la realidad, de lo posible, en donde la amabilidad no es una excepción. Bailemos en el reflejo incierto de los detectives latinoamericanos, un charco de lluvia donde se reflejan nuestros rostros cada diez años. Después llegó el sueño. 24. Soñé que Philip K.Dick paseaba por la Estación Nuclear de Civitavecchia.
26.Soñé que tenía quince años y que iba a la casa de Nicanor Parra a despedirme. Lo encontraba de pie apoyado en una pared negra. ¿Adónde vas Bolaño?, decía. Lejos del Hemisferio Sur, le contestaba.
27. Soñé que tanía quince años y que, en efecto, me marchaba del Hemisferio Sur. Al meter en la mochila el único libro que tenía (Trilce, de Vallejo), éste se quemaba.Eran las siete de la tarde y yo arrojaba mi mochila chamuscada por la ventana. 57. Soñé que Georges Perec tenía tres años y lloraba desconsoladamente. Yo intentaba calmarlo. Lo tomaba en brazos, le compraba golosinas, libros para pintar. Luego nos íbamos al Paseo Marítimo de Nueva York y mientras él jugaba en el tobogán yo me decía a mí mismo: no sirvo para nada, pero serviré para cuidarte, nadie te hará daño, nadie intentará matarte.Después se ponía a llover y volvíamos tranquilamente a casa. ¿Pero dónde estaba nuestra casa? BLANES, 1994 roberto bolaño,Tres, Acantilado,2000