" Una civilización literaria no se construye a base de lecturas, sino de relecturas; quizá hasta una civilización a secas.[...]Releer es esa alianza discorde, reencontrar, reconocer y descubrir a la vez; encontrar lo que la lectura anterior o incluso alguna otra lectura no nos había revelado. El libro releído nos ofrece algo que ninguna lectura, por precisa que sea, podía darnos"./Giorgio Manganelli, 1990

domingo, 21 de diciembre de 2008

Así de nevado estaba ayer, 20 de dic. Central Park...


LA NOVELA DE J.D.SALINGER, THE CATCHER IN THE RYE, SE PUBLICÓ EN 1945.

A PESAR DE LOS AÑOS TRANSCURRIDOS SIGUE SIENDO UN LIBRO QUE ATRAPA AL LECTOR Y ES EL MEJOR PARA QUE UN ADOLESCENTE DESCUBRA LO ATRACTIVO Y GRATIFICANTE QUE PUEDE SER LEER.

LOS ADULTOS LE SEGUIRÍAN LEYENDO SIEMPRE, SI TUVIERAN TIEMPO. SE PODRÍA DECIR QUE YA ES UN CLÁSICO, UN CLÁSICO CONTEMPORÁNEO, TAN CONTEMPORÁNEO COMO SHAKESPEARE...


Ayer, 20 de diciembre 2008, ha nevado en Nueva York como testifica la foto tomada de El País.com, en Central Park. Entre los millones de lectores incondicionales que hay por el mundo de El Guardián entre el Centeno, muchos se han acordado de Holden Caulfield y de la conversación que mantiene en un taxi mientras atraviesa Manhattan.El taxista se llama Howitz. Sucede en el Capítulo 12.


"Se llamaba Howitz y era mucho más simpático que el anterior. Por eso se me ocurrió que a lo mejor el sabía lo de los patos.
-Oiga, Howitz- le dije-. ¿Pasa usted mucho junto al lago de Central Park?
-¿Qué?
-El lago, ya sabe. Ese lago pequeño que hay cerca de central South Park. Donde están los patos. Ya sabe.
- Sí. ¿Qué pasa con ese lago?
- ¿Se acuerda de esos patos que hay siempre nadando allí? Sobre todo en primavera. ¿Sabe usted por casualidad adónde van en invierno?
-Adónde van ¿quién?
-Los patos. ¿Lo sabe usted por casualidad? ¿Viene alguien a llevárselos a alguna parte en un camión, o se van ellos por su cuenta al sur, o qué hacen?
El tal Howitz volvió la cabeza en redondo para mirarme. Tenía muy poca paciencia, pero no era mala persona.
-¿Cómo quiere que lo sepa? -me dijo-. ¿Cómo quiere que sepa yo una estupidez semejante?
-Bueno, no se enfade usted por eso -le dije.
-¿Quié se enfada? Nadie se enfada.
Decidí que si iba a tomarse las cosas tan a pecho, mejor era no hablar. Pero fue él quien sacó de nuevo la conversación. Volvió otra vez la cabeza en redondo y me dijo.
- Los peces son los que no se van a ninguna parte. Los peces se quedan en el lago. Esos si que no se mueven.
-Pero los peces son diferentes. Lo de los peces es distinto. Yo hablaba de los patos -le dije.
-¿Cómo que es distinto? No veo por qué tiene que ser distinto -dijo Howitz. Hablaba siempre como si estuviera muy enfadado por algo-. No irá usted a decirme que el invierno es mejor para los peces que para los patos ¿no? A ver si pensamos un poco...


Me callé durante un buen rato. Luego le dije:
-Bueno, ¿y qué hacen los peces cuando el lago se hiela y la gente se pone a patinar encima y todo?
Se volvió otra vez a mirarme:
-¿Cómo que qué hacen? se quedan donde están. ¿No te fastidia?
-No pueden seguir como si nada. Es imposible.
-¿Quién sigue como si nada? Nadie sigue como si nada -dijo Howitz. El tío estaba tan enfadado que me dio miedo de que estrellara el taxi contra una farola -Viven dentro del hielo, ¿no te fastidia?. Es por la naturaleza que tienen ellos. Se quedan helados en la postura que sea para todo el invierno.
-Sí, ¿eh? Y ¿cómo comen entonces? Si el lago está helado no pueden andar buscando comida ni nada.
-¿Qué cómo comen? Pues por el cuerpo. Pero, vamos parece mentira...Se alimentan a través del cuerpo, de algas y todas esas mierdas que hay en el hielo. Tiene los poros esos abiertos todo el tiempo. Es la naturaleza que tienen ellos. ¿No entiende? -se volvió ciento ochenta grados para mirarme.
-Ya- le dije. Estaba seguro de que íbamos a pegarnos un trastazo. Además se lo tomaba de un moodo que así no había forma de discutir con él-. ¿Quiere usted parar en alguna parte y tomar una copa conmigo?- le dije.
No me contestó. supongo que seguía pensando en los peces, así que le repetí la pregunta. Era un tío bastante decente. La verdad es que era la mar de divertido hablar con él.
-No tengo tiempo para copitas, amigo -me dijo-. Además ¿cuántos años tiene usted? ¿No debería estar ya en la cama?
-No estoy cansado
Cuando me dejó a la puerta de Ernie y le pagué, aún insistió en lo de los peces. Se notaba que se le había quedado grabado:
-Oiga -me dijo-, si fuéramos peces, la madre naturaleza cuidaría de nosotros. No creerá usted que se mueren todos en cuanto llega el invierno, ¿no?
-No, pero...
-¡Pues entonces! -dijop Howitz, y se largó como un murciélago huyendo del infierno. Era el tío más susceptible que he conocido en mi vida. A lo más mínimo se ponía hecho un energúmeno.
[-]"







EN EL CAPÍTULO 22 EXPLICA HOLDEN CAULFIELD SU PREOCUPACION POR LA INFANCIA Y DE PASO EL TÍTULO DEL LIBRO.

"Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan a él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería, pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura."



Central Park West/ J. Coltrane

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